Cosas que ver y hacer en Estrasburgo

9 cosas que ver y hacer en Estrasburgo

Estrasburgo enseguida se convirtió en una de nuestras ciudades favoritas en Europa. Históricamente ha estado a caballo entre Alemania y Francia. Es la capital de la preciosa región de Alsacia, donde cada rincón parece un escenario de cuento. Hay muchas cosas que hacer en Estrasburgo para disfrutar de su ambiente mágico. Pasear por sus canales, fotografiar las coloridas casas tradicionales o asombrarse con la catedral son solo una introducción.

1. Pasear por Petite-France

El barrio llamado Petit-France es la zona más pintoresca que ver en Estrasburgo. Sus calles están repletas de casas históricas típicas de la Alsacia de los siglos XVI y XVII. Las fachadas coloridas con entramados de madera piden fotos a gritos. Petit-France está construido junto al canal, por eso era hogar de pescadores, molineros y curtidores de pieles que necesitaban agua para trabajar. No te pierdas la preciosa calle principal, Rue du Bain-aux-Plantes, donde abundan los restaurantes.

2. Fotografiar la Maison de Tanneurs y su calle, uno de los sitios más bonitos que ver en Estrasburgo

Hablando de restaurantes, el más famoso de Petit-France se llama Maison des Tanneurs. Es la típica casa alsaciana de color blanco con entramados de madera oscura. Ahora es un sitio perfecto para probar comida tradicional, pero antiguamente no tenía tanto glamour. Era una curtiduría donde se trataban pieles y se dejaban secar en el terrado de la azotea.

3. Descubrir la historia de la presa Vauban

¿Sabías que Estrasburgo formó parte del Imperio Alemán antes de ser una ciudad francesa? En 1681 la corona de Francia se anexó Alsacia y justo entonces empezaron los trabajos para construir la presa Vauban. Tenía un objetivo puramente defensivo: poder subir el nivel de agua en caso de ataque para que el enemigo no pudiera acceder a la ciudad. ¡Toda una obra de ingeniería para la época!

4. Subir al mirador de Ponts Couverts

Sobre la presa hay una estructura aún más antigua. Los puentes cubiertos hacen a su vez de muralla y se alzaron alrededor del año 1200. Originalmente eran de madera y estaban cubiertos por tejas, de ahí su nombre. No fue hasta el siglo XIX cuando se creó la versión de piedra actual. Ahora puedes subir sobre el puente para tener una buena panorámica de Petit-France.

5. Quedar impresionado con la Catedral de Estrasburgo

No exageramos si decimos que Estrasburgo tiene una de las catedrales más bonitas del mundo. Nada más verla nos vino a la mente la imponente catedral de Colonia por sus dimensiones. La catedral de Notre-Dame de Estrasburgo es una auténtica maravilla arquitectónica de estilo gótico. La primera piedra se puso en el año 1176, pero no fue hasta 1439 cuando se dio por terminada.

6. Subir a la torre de la catedral

La torre del campanario de la catedral mide 142 metros. No se puede llegar a la cima, pero si a una terraza panorámica un poco más baja con vistas geniales de la ciudad. El acceso al mirador cuesta 8€ y conlleva subir una larguísima escalera de caracol.

7. Conocer el reloj astronómico

La pieza más apreciada del interior de la catedral es su reloj astronómico. Es una obra maestra hecha por varios artistas, matemáticos y técnicos del siglo XVI. Dentro guarda un conjunto de autómatas que cada día a las 12:30h (menos los domingos y festivos) hacen el llamado “desfile de los apóstoles”

8. Fijarse en los detalles de la Casa Kammerzell

En la misma plaza de la catedral hay uno de los edificios más famosos que ver en Estrasburgo. La casa Kammerzell lleva el nombre de un comerciante del siglo XIX, pero su construcción se remonta al año 1467, ¡casi nada! Aún se mantiene la planta baja original de piedra, aunque con el paso de los siglos se fueron añadiendo plantas y decoraciones en la fachada. Si te fijas bien, tras su apariencia oscura hay cientos de figuras relacionadas con la tradición grecorromana y algunas escenas de la Biblia.

9. Visitar la Église Saint-Thomas

La iglesia de Santo Tomás es la más grande de Estrasburgo tras la catedral. Ni de lejos es tan impresionante, pero es un monumento histórico que forma parte del patrimonio de la ciudad. Se construyó entre los siglos XII y XV. Es de culto protestante y en su interior destacan el órgano y las esculturas del mausoleo del Mariscal de Sajonia.